Hice un trayecto corto como siempre, y al estacionarla en el único hueco que había quedaba la luz intermitente. Ante la duda de que no pudiera estar correctamente depositada decidí sacarla para llevarla a otra estación, pero no se podía.
La bicicleta quedó anclada, pero seguramente no quedaría registrada informaticamente.
Recibí un recibo de un importe de algo más de cinco euros. Hice la reclamación, y me demostraron que no tenían el menor tipo de reparo, ya que le dan mucho más valor a su información informática que a la de un ciudadano de 54 años que siempre a respetado las normas y el mobiliario de transportes.
La gran gravedad del bicing es que estos cobros incorrectos a los que el ciudadano se siente desprotegido tienen el logo del Ayuntamiento de Barcelona.
Logicamente ante el abuso dictatorial del Ayuntamiento decidí borrarme de este servicio porque me generan total desconfianza.
LAS INJUSTICIAS DESDE LAS ADMINISTRACIONES EN PLENA DEMOCRACIA ES EL PEOR EJEMPLO PARA LA SOCIEDAD.




